Mejores álbumes de 2023

19.12.2023


El año pasado no hice la lista del año y seguro fue porque encuentro cuestionable el hecho mismo de escribir sobre música. La escritura tiene dos problemas. Primero, que supone que uno tiene algo interesante qué decir, y que en ese sentido, se le impone al otro una especie de descripción posible de la realidad que se vende como la mejor disponible. Segundo, que la escritura es una traición, puesto que nunca se habla a alguien concreto, sino a cualquiera, y como ocurre siempre, uno quiere dirigirse y buscar a esa persona en concreto, pero termina por hablarle a cualquiera. Si esto se piensa en relación con la música el cuestionamiento es todavía más grande. Cada quien elige lo que le gusta escuchar y no se justifica de ninguna manera un texto que diga qué es lo mejor y qué lo peor; no hay manera de dirigir la sensibilidad de la música, que únicamente se puede conectar con una persona específica, en un momento específico, a través de las  palabras que se hacen de la experiencia del otro. ¿Para qué escribir sobre música si es una tarea superflua, destinada al fracaso, a la incomunicabilidad? 

No hay una escena más indicada ´para pensar en la existencia de la escritura sobre la música que la de una botella que se arroja al mar con un mensaje adentro (como la canción de The Police). Sé que no puedo dirigir a nadie específico lo que digo acá y también reconozco que lo que digo no tiene ningún valor objetivo, como para decir que defenderé una verdad. Simplemente, le apuesto a que las personas que quiero que lo lean lo van a leer, pero lo van leer entre líneas, enterándose de lo que no tengo la capacidad de decir. Pero no para descubrirme a mí o para entender mi inconsciente, sino porque en ese ejercicio de rastreo de lo no dicho se puede comprender acerca de un mundo que ni siquiera yo mismo logro comprender. Las palabras sobre la música simplemente están ahí, van flotando en el mar, le pueden llegar a cualquiera. Lo único a que se aspira es a que lleguen en el momento indicado. 

Es en ese sentido, que en este año me he interesado únicamente por la música underground, es decir, la que no hace parte ni de los ritmos más digeribles ni de las circulaciones más utilizadas. Este es un ejercicio de acercamiento a lo alternativo en un sentido literal. Es bueno acercarse a la música que no es melancólica de un pasado perdido (como Olivia Rodrigo), o que no se reduce a una aspiración a ciertos valores de humanidad y solidaridad (como Taylor Swift), o que se queda en las formas empíricas de lo evidente o lo científico (como el regeaton). Hay otros posibles en la música que no promueven el resentimiento, tampoco el autoritarismo y mucho menos la idea de que el mundo solo es uno y no existen otras alternativas. Las y los cantantes de pop de la actualidad más aplaudidos le cantan al cierre de las posibilidades para los individuos. Le dicen a las personas que solo se trata de facturar, de mandar lejos a quien no quiere estar con uno, de seducir a cualquiera, de demostrar que se es lo que se tiene, de inculcar en los demás la idea de que la vida debe disfrutarse únicamente en el modo presente del goce inmediato. Eso es proponerle a los demás que no hay alternativas, sino únicamente las que ofrece el neoliberalismo posesivo y absolutista. La música underground existe para ofrecer un mapa y un territorio que no ha sido transitado todavía y para decirnos que otro mundo es posible, el mundo del arte, la sensibilidad y la belleza. Si -como decía Schiller- va a ocurrir una revolución esta tiene que surgir a partir del arte. En nuestro caso acá, esa revolución la ofrecen estos músicos anónimos para la mayoría del planeta, estos músicos que no tienen mayor reconocimiento que un grupo de fans, que no pertenecen a ninguna industria dependiente de los grandes caudales del capital. músicos que han entenido en algún momento el vínculo exacto que existe entre crear y no interesarse por lo que puede llegar después. Esta música no va a cambiar al mundo, seguro. Es una música minoritaria, excluida, de seres residuales en la sociedad. Pero justamente en el reconocimiento de esa impotencia está su fuerza, que no es otra que la de ofrecerse como un oasis en medio de las lógicas de la explotación, el individualismo y la competencia. Son solo eso: oasis, que ofrecen un poco de paz y la ilusión de que otro mundo puede ocurrir. Esa es toda su riqueza, la riqueza de la modestia y de lo minoritario. Y este escrito sobre la música no se sale de esa modestia: solo aspira a tocar el cuerpo de alguien que no se encuentra presente. 

Ahora hay una nueva teología, la de la inteligencia artificial. Yahvé, el protagonista del Antiguo Testamento, decía: "Yo soy el que soy", es decir, solo en su presencia se resumía la totalidad. Eso es justamente lo que ha animado la existencia de la IA, tal y como la entendemos ahora: la aspiración a la totalidad, a ser el que se es, es decir, a tenerlo todo en un mismo punto, una misma mirada, un mismo gesto. ¡Ahí está todo! ¡Ahí en internet! Justamente, lo que hace que exitsa el dios monoteísta es ese mismo espíritu, el de sentir que se está frente a una totalidad que tiene todo el saber y todo el poder, que es omnisciente y omnipotente. Esa es nuestra IA, una teología. Por eso, la gran música de este año se aparta de esa teología para introducir la herejía, y como se sabe desde las brujas, la herejía siempre es la afirmación de lo inconmensurable, de la contradicción, de la paradoja. Aquello que no cabe en la proporción es la herejía; aquello que no puede encajar en los moldes preestablecidos. La IA es el marco regulador de todo lo que hoy en día puede y debe existir. 

Los mejores álbumes de este año se enfrentan a la totalidad que ha quedado como resto teológico en nuestro mundo posmoderno. Y lo hacen de dos maneras: o se enfocan en lo absolutamente grande o en lo absolutamente pequeño. La totalidad de la teología se contrarresta con lo infinitamente grande o con lo infinitamente pequeño. Sin proporciones, sin límites, sin mesura, sin racionalidad posible. De modo que en el año 2023, la música extrema se la ha jugado por contradecir a la IA a través de una apuesta por lo inmenso e inabarcable y por lo ínfimo e impensable. Así van estos doce discos que más he disfrutado este año: o son obras de lo total y pretenden ser el nuevo mesías, o son migajas e intentos de una vida que no llega a nada, a nada más que al sonido de un suspiro que se pierde en el bullicio de la acumulación de los dueños de la tecnología.

Pero en medio de esta apuesta siempre estará lo bello como arma de combate. Lo bello es aquello que para ser apreciado no exige ninguna condición y derrumba todo interés y cálculo. Es simplemente el instante del placer de la contemplación, lo que hace que una obra sea bella. Pero esa suspensión del interés provoca la posibilidad de tener otras formas de vida. Y esas otras formas de vida, seguro, tal y como lo anunciaron los jóvenes de Jena en 1796, solo será una nueva mitología. No podemos ir más allá del origen mitológico de lo que somos para enfrentarnos a la IA. Hay que crear la nueva mitología que contrarreste la de al IA. Estos álbumes ponen su granito de arena para esa nueva religi´ón en la que lo pequeño y lo grande se convierten en lo contrario de lo total. 

Algunos ´álbumes no los incluyo acá, pero vale la pena escucharlos. Por ejemplo, el último de Panopticon, que es un blackgaze, ambiental, que nunca decepciona. Igualmente, una de mis bandas favoritas de Death, como Cattle Decapitation, hicieron un álbum entretenido. De hecho, la lista que hago acá, con excepción de los dos primeros lugares, puede entenderse de una manera no-jerárquica. Son todos grandes álbumes, que traen consigo horas de entretenimiento y aprendizaje. Siempre es bueno dejar en claro que nunca habrá una totalidad en lo que uno prefiere, que lo que a uno le gusta siempre es arbitrario, y que todo pudo ser de otra manera si la historia se hubiera expresado de otra manera. Nunca hab´ra un juicio que se convierta en regla universal, a lo más, como se dio cuenta Kant, un juicio estético solo tiene una aspiración a la universalidad, que no es más que el juego de la imaginaci´ón misma. Ahora ´sí, la lista. 



Puedo decir algo muy polémico sobre este álbum de Dodheimsgard: es el mejor de la historia del metal. La razón que doy es que se podrían perder todos los demás discos que se han hecho hasta ahora, supongamos que en un desastre natural, y si solo quedara este álbum, quedaría el genoma que permitiría entresacar todo lo que se ha hecho antes. Este es el álbum total del metal, de la historia del metal. Está todo acá, en cada segundo, en cada sonido, en cada arreglo, en cada letra. Aparece Led Zeppelin, Kiss, Iron Maiden, Metallica, Korn, incluso Radiohead y U2. Pero en particular, el Black Metal noruego se encuentra en la base de todos los temas. De ahí el nombre del álbum, pues, es en el medio del black que se desenvuelve toda la historia del heavy metal y el rock. Todos los sonidos de la historia de los setentas, ochentas y noventas, pasan por encima de una base blackmetalera que es atrapante y cautivadora.

Dodheimsgard es una banda que ya tienen sus años, casi treinta, y que cuenta con una trayectoria reconocida y hecha con colaboraciones importantes como la de Fenriz. Este es un disco en el que se demuestra su madurez. Pero una madurez que se alinea con la sabiduría, pues, en nuestro tiempo, sabio es el que sabe gozar al afirmar las diferencias y regocijarse de ver cómo los demás no son como uno quiere o espera. Vikotnik es la mente maestra detrás de todo. Su nombre es Yusaf, pues, vivió sus primeros años en la India y de ahí que varias de sus combinaciones de sonidos aparentemente incoherentes tengan el sentido de una danza en torno al alejamiento de los vitris. Cuando se presenta en vivo se pone un velo negro sobre el rostro, que es la señal del Hiyab, de una forma particular de entenderlo, como ausencia de deseo, como privación de la voluntad y del querer. Para Vikotnik la música es la manera en que se separa el deseo del cuerpo, la suspensión de la particularidad que implica la excitación con las formas y la trascendencia con respecto a los demonios que acechan la mente cada día, en especial, los demonios de las pérdidas y las ausencias. 


Este mundo es un mundo hecho para el sufrimiento de todos los seres y el grito desesperado de la voz de Vikotnik lo que hace es entretejer por encima de cada ser, de cada vida, un impulso arrojado hacia la nada, hacia el abismo del sin sentido. Vikotnik no está en este mundo, eso es lo que nos dice en el escenario y en sus canciones. Está en el infierno, el de Dante, pero no está allí por querer lo que no debería querer, sino porque el infierno es el terreno propio de lo humano, es el encuentro con lo que se es, es el alejamiento de toda negación y la expresión de un "sí" a la existencia. Solo que esta existencia, debe saberse, es tristeza infinita, melancolía absoluta y única. No hay más que tristeza y desamparo en lo humano. No hay final feliz después de pasar por el infierno, únicamente una chispa de vida, que no es otra cosa que volver a sentirse triste por una nueva pérdida. Eso es lo que quiere expresar Vikotnik con toda su genialidad y maestría y con su sentido de lo global y lo eterno.

Pero hay que ver lo que hace Dodheimsgard con todo esto. Van a introducir el funk, el pop, la electrónica, el jazz, para hacernos ver que esos ritmos han hecho que la existencia sea todavía más triste al querer crear una oposición entre la alegría y la tristeza. No hay nada más que melancolía y tristeza, no existe la alegría, ni siquiera es una fantasía, simplemente, no existe. Esos ritmos supuestamente alegres solo demuestran su sentido en la medida en que se despliegan sobre una base triste. ¿Quién haría música alegre si no es por que existe la tristeza? El medio de todo, la corriente que todo se lo lleva, es la tristeza. De manera que en este álbum DH demuestra que la totalidad de la música de Occidente es triste, pues, nunca existió algo así como un ritmo, un sonido, un ritornelo, que no fuera una necesidad de oponerse al fondo melancólico de la vida. Si la música existe, la música alternativa, es porque no hay más que abismo melancólico en la vida del ser humano.

"Et Smelter", el primer track, es una canción majestuosa, la síntesis de todo el rock desde 1960 hasta nuestros días. El black metal de fondo, para dar paso a coros infantiles, a gritos desesperantes, a introducciones épicas, al solemne piano, y terminar de manera increíble e impactante con un sonido funk que desconcierta y deja sin piso cualquier intento de interpretación. Todo un panorama de desolación previo para terminar con un "uhhh, uhhhh" estilo disco de los setentas, que después heredaría Michael Jackson.

En este álbum no hay más que sensaciones, no existe la racionalidad, pues, la racionalidad es un otro diferente a la tristeza, es decir, la nada. Este es un monismo total, el de la tristeza que todo lo permea y define. En "Tankenspinnerens Smerte", el segundo track, aparece el coro griego que llama a la redención en medio de la vivencia de la tragedia; aparece justo después de que se dejan en claro los males de este mundo desigual e injusto. Ese coro de voces angelicales que aparece en esta canción y que recuerda a alguna canción pop de los noventas, pretende hacer de la tristeza una dulzura, una inocencia, una caricia jovial por lo absurdo. DH se esfuerza por transmitirnos la sensación de que en esta vida no se trata de saber, sino de ignorar, que justo gracias a ese espacio de ignorancia que podemos experimentar es que logramos disfrutar de nuestra tristeza constitutiva: OHHHHH, OHHH, OHHH, OHHH, OHHHH!!! Frente a la tristeza únicamente: OHHH!!! OHHH! OHHHH!!! OHHHH!!!


Llega "Interstellar Nexus", y acá aparece el inglés como lengua de la tristeza y se suspende el noruego. Claro, es para dejar en claro que la decadencia de la actualidad tiene que ver con el anhelo por la totalidad. Los ritmos industriales llegan acá, recordando a Ministry, White Zombie, y nos quieren mostrar imágenes de esa vida caótica de las grandes ciudades, en su velocidad e inmediatez. Pero DH no va a caer en el lugar común de decir que el progreso y la modernidad son las causas de nuestra tristeza. La canción termina con un giro hacia la electrónica de los 2000 para mostrar que lo moderno y el progreso se tienen que afirmar: son otra manifestación del caos. Al final, es la destrucción lo que nos va a quedar, ¿podemos pedir otra cosa? No, nada más podemos pedir, simplemente, regocijarnos con el caos que hemos creado, que no es más que una destrucción creativa. 

En esta línea en inglés, sigue "It Does Not Follow". Un poco de rock noventero al comienzo, estilo Blur, para introducir unas líricas nihilistas y conducirnos al desorden, pero solo para volver al sonido tonto de los noventa, como si se tratara de entrar en un círculo vicioso de las respuestas a la falta de sentido que ha ofrecido el capitalismo. En la mitad del camino aparecen los demonios que afirman el único camino posible: la destrucción de la humanidad. El camino termina constatando lo inevitable de la tristeza.

"Voyager" es una canción instrumental, en piano, en la que Vikotnik hace un alto en el camino para mirar y seleccionar la aceleración que va a seguir, es decir, qué elementos de la historia del rock y el metal va a tomar para continuar con su camino de sin sentido y de tristeza. Un piano que recuerda escenas de grandes películas de Hollywood de inicios del 2000 y que se inmiscuye entre imágenes de pérdidas, ausencias y anhelos fantasiosos que desean el retorno de quien ya no está.

Tras este intemerdio el disco gira hacia una apuesta más decidida por el black y la psicodelia. Quizás por eso la canción que está en la mitad sea "Voyager", recordando el nombre de los satélites que se enviaron al espacio en los años setenta y que se han perdido en el infinito. La vida es como el giro de unos satélites que no tienen centro gravitacional y que simplemente están por ahí suspendidos en la nada sin saber cuándo van a parar de girar en c´írculos cada vez más absurdos.

La introspección llega para convertirse en el centro del resto del álbum. "Halow" es agresiva, pero a la vez divertida, cuando mezcla sonidos electrónicos con un base black noventera al estilo Darkthrone (que son la gran influencia de todo el álbum) y termina con un viaje por la psicoedlia y la velocidad que se convierten en el único modo de vida posible en la inmanencia: ir y venir, dar círculos al infinito, de eso se trata vivir. La suspensión, la indefinición, la contingencia son las sensaciones que se quieren transmitir en Halow.

"Det Tomme Kalde Morke" es la canción más clásica y menos iconoclasta del álbum. Es una base black, que ya no es una base, sino el mismo contorno de todos los movimientos del track. Hacia el último movimiento se vuelve a los sonidos electrónicos y psicodélicos para que quede claro que los movimientos centrífugos, las espirales, los fractales son el modo de pensamiento posible y el límite mismo de la racionalidad moderna.

"Abyss Perihelion Transit", que es el single del álbum, es un track de absoluta introspección. Se vuelve a las letras en inglés. El mensaje quiere ser universalizado: todo es desolación y no hay esperanza para la felicidad humana. Dice cosas como: "Identity is a drug" "A Slave to Psychology", "Freedom look like failure", frases que quieren dar en el blanco de una racionalidad moderna medios-fines que no es capaz de darle el lugar merecido a la tristeza y la melancolía. La identidad, la psicología y la idea de libertad nos han llevado a la vacía idea de que la negatividad de la vida, es decir, lo triste, oscuro y mórbido son aspectos que debemos rechazar de nuestras vidas. Solo vale una vida que esté bien, que sea positiva, que se llene de triunfos y que demuestra el éxito a través de las posesiones materiales. Es la positividad que provoca la muerte en el ser humano. Por eso, Vikutnik recuerda en el coro de esta canción:

"There is no way out of here"

No hay escapatoria a nuestra melancolía constitutiva, es lo que somos, no tenemos otro ser más que la negatividad, el rechazo de lo natural, de lo que debería ser, de lo armónico y proporcional, de lo bello en el sentido tradicional. Nuestro ser es oscuro, un ser que ni siquiera se quiere manifestar en lo real, sino mantenerse al margen, excluido, en lo otro, en lo que no se puede decir con las palabras de la prosa, sino solo a través de sonidos que atraviesen los cuerpos y desgarren las esperanzas de un más allá. No hay más allá, no hay cielo, no hay Dios, únicamente el desborde de la melancolía. 

¿Qué vamos a hacer con eso? En este álbum Vikutnik dice que lo que hemos hecho ha sido dejar que la psicología se encargue de nuestro ser más íntimo. He ahí los resultados: sonrisas postizas, formas de vida que se siguen solo por encajar y satisfacer las expectativas de los demás. Es por eso que hacía el final de este track, entramos en la ironía, en el chiste de lo que es nuestra sociedad actual, porque huyendo a la tristeza lo único que hemos hecho es mantenernos cada vez más sumidos en una postura de la tristeza, es decir, no en la tristeza sino en su representación, en la idea que nos hacemos de ella. De la tristeza no se huye, porque es también la forma del amor y la esperanza, la tristeza se abraza y se acepta como lo que es: el único abismo que existe. No hay más. La tristeza no se representa ni se racionaliza, se vive y se afirma, y a´sí, en medio de la superficialidad en la que estamos, quizás, por primera vez podemos decir que vivimos. 

"Under my Skin

The Abyss

It Heard me speak

In Its mind"

"El abismo es nuestra propia mente", nos dicen al final de esta canción.

El álbum termina con una intervención cinemática, una puesta en escena que propone Vikutnik a través de un tema con sonidos de los años cincuenta de la vida estadounidense. Un Sinatra, un cantante de las grandes luces, que simplemente pretendió hacer de la música el único modo posible de existir. Toda la música, toda su historia, es un intento por reconciliarnos con la tristeza. Todo lo demás que hemos hecho, que no es música,  y que seguiremos haciendo, por ejemplo, la modernidad, la tecnología, las conquistas, las guerras, son solo intentos por huir de ella. No nos queda más que la música para volver sobre nosotros mismos, para asumir lo triste que estamos de una vez y para siempre. Quizás ese sea el gesto de humanidad más grande que alguna vez podamos tener. Quizás de eso se trate realmente el amor. Ese es nuestro Requiem Aeternum. Ese es nuestro propio acto de autocaridad. 

2. The Intersphere - Wanderer


Un homenaje al post-hardcore, sin duda. Mis bandas de referencia han sido Thrice, Thursday y Moving Mountains, pero desde ahora The Interspehere está en el panteón del post-hardcore. Es un álbum sólido de principio a fin y ahora mismo siento que "Under Water" es la mejor canción del año. Esos riffs y letras que transmiten deseos de vivir en perpetuo movimiento y oscilación son únicos e irrepetibles. Arranca, frena, descansa, vuelve y arranca, acelera y vuelve y descansa, así es Wanderer. Pero todo de manera preciosista, minimalista, pequeña. Es un álbum hermoso, lleno de microacontecimientos en cada canción; es el resumen de toda una sociedad que se mueve por las olas de la desesperación, el amor, la amistad, el terrorismo. Si el de Doheimsgard fue el álbum de la totalidad, este es el de la fragmentación, el de lo molecular. Las canciones se mueven en contornos que se escapan a la racionalización y que únicamente pueden ser sentidos por el cuerpo. Pero no por cualquier cuerpo, no el cuerpo de la carne que flota en las imágenes del Instagram o la pornogra´fía, sino por el cuerpo que se ubica en el borde de lo incomprensible en cada experiencia para sentirse así cada vez más ajeno de lo que se supone que debe ser. 

The Intersphere es una banda alemana que ya tiene un recorrido y eso se nota en la madurez de este álbum. ¿Qué significa madurar? Creo que, siguiendo a Hegel -y no a Kant- en esto, quiere decir dejar de creer que uno es lo más importante, significa saber que en los demás se encuentra la propia libertad que tanto se anhela. La libertad de los demás también es mi libertad. The Intersphere deja claro en las letras que las enfermedades mentales son el resultado de creer que el único modo de vida posible es la libertad que se define por hacer lo que se quiere. Hemos llegado a ese punto de preguntar: ¿para qué es que luchamos por ser libres? Y hay que reconocer que ese es el resultado de la racionalización que únicamente conoce de ideales, pero no de compromisos con los otros. Por eso en "Bulletproof" el coro dice:

My body is just trying to breathe

While you wanna tell me what life means

Why'd you keep me chasing your ideals?

None of this has ever become real

Pienso que en unos meses este será el álbum del año para mí, porque hay mucho por explorar todavía en Wanderer. Gran vocalista, grandes letras, guitarras preciosas, el baterista es un bárbaro que recuerda el numetal cuando quiere, un bajo impresionante y sonidos por allí y por allá que crean un ambiente diferente en cada canción. Este es un paso más allá de lo que hizo Thrice con Veishu y es la máxima expresión del posthardcore en este año.

"Wanderer" es un single interesante en el que demuestran su capacidad para crear territorios oscuros y de intriga. El esfuerzo en hacer una batería estelar se nota en cada momento de esta primera canción. "Bulletproof" es el otro single que demuestra una capacidad para conjugar líricas filosóficas con un ritmo inolvidable que recuerda los éxitos de la radio de los noventa (¡¡¡el bajo!!!). "Down" es inolvidable por la fuerza que quiere imprimir sin necesidad de traspasar los ritmos suaves y armónicos en los que se mueve coquetamente. "Who Likes to Deal With the Death" es hermosa, alegre, bailable, disfrutable hasta el infinito (monstruo el baterista acá). Las letras de este track son hermosas, llenas de afirmación de la vida, nietzscheanas y son realmente la cura contra la depresión. "Heads Will Roll" es fuerte, segura de sí misma, dura. "A la Carte" es inmersiva, interesante hasta la médula, impactante en el comienzo y más impactante en la manera en que un sonido hardcore se alinea con una voz que recuerda el pop de los noventa (es lo que yo llamo "un voleo de guitarra"). "Always on The Run" es la típica canción posthardcore, pero llena de sabiduría y sonidos profundos. "Corrupter" tiene una batería original, una voz atrapante y unos sonidos electrónicos que demuestran la capacidad de la banda para ser iconoclastas. "Treasure Chest", al mejor estilo de Linkin Park, es una canción introspectiva, pero con una fuerza que invita a la vida y a la afirmación del presente.

Por último, está "Underwater" que es un tema único, hermoso, lleno de vida, genial, absolutamente pensado en cada segundo, preciosista, la canción del año y una de las canciones más impresionantes que yo haya escuchado. Las primeras veces que la escuché me dejó impactado la manera en que The Intersphere puede transmitir 1001 emociones. La letra es acerca de conocer a alguien en un momento preciso que es capaz de devolverlo a uno a la vida. Alguien que quizás, sin saberlo, ha salvado la vida de una persona. Después llega al punto de hablar de la necesidad de la paternidad como el modo de aferrarse a la vida y seguir adelante. Pero más allá del desenlace, esta canción es acerca de las personas que lo pueden devolver a uno a la vida, cuando uno estaba debajo del agua-Under Water.

Esa idea me hizo recordar el libro de Ennie Ernaux, la ganadora del Nobel en 2022, Pura Pasión, en la que ella cuenta su aventura con un hombre más joven y cómo ese acontecimiento trastornó toda su vida. Se enamoró, y como pasa cuando uno se enamora, se pierde el mundo de uno para entrar al mundo del otro, el del amado. Después de padecer ese amor por la ausencia, la infidelidad, la imposibilidad; después de esa locura, esa depresión y ansiedad que implica no estar con la persona amada; después del sufrimiento infinito que implica no poder unificarse con la persona que se ama, Ernaux finaliza su libro con estas palabras:

"Cuando era niña, para mí el lujo eran los abrigos de pieles, los vestidos de noche y las mansiones a orillas del mar. Más adelante, creí que consistía en llevar una vida intelectual. Ahora me parece que consiste también en poder vivir una pasión por un hombre o una mujer" (p.74).

Y a eso es a lo que le canta Under Water: considerar que el vínculo con otro ser humano, un vínculo pasional, profundo, más allá del individualismo, es lo que lo devuelve a uno a la superficie de la vida. El lujo de la vida consiste en tener la capacidad de entregarse a alguien y permitir que esa persona pueda definir lo que uno es. Ese es el lujo al que se refiere Ernaux: que lo tiren a uno al agua solo para volverlo a traer a uno a la vida:

"Me tiraste al agua para que yo pudiera saber un poco más de mí":

you tip me into water

to learn more about me

you breathe life into someone

not knowing what that means...

Los de The Intersphere son los maestros en la transmisión de emociones. Cada canción es una tranformación del territorio en el que uno se encuentra, es el dibujo de otro paisaje inédito para esa emoción, es un poema que se calca encima de las imágenes que constantemente asedian la mente. Recuerdan que, como siempre, como en el amor, y en los grandes acontecimientos de la vida, de lo que se trata es de dejar de ser uno mismo, de sentir cada vez menos apego por esta supuesta identidad. 

Destaco la batería en este álbum como la más absorbente de los discos que elegí este año y las guitarras limpias más inteligentes que haya escuchado en muchos años. Le recomiendo que escuche este álbum de principio a fin, amiga, y que se emocione mucho, tanto como yo.


3. Earthside - Let The Truth Speak

Earthside es el intento por hacer del universalismo una particularidad sonora. Son cuatro músicos graduados de grandes universidades de Estados Unidos -uno de ellos también es filósofo-, que se han dedicado por siete años a hacer un álbum que dé cuenta de la pluralidad, de la polifonía que es el mundo del arte del presente. En este álbum todo es plural, diverso, múltiple. Hagamos un ejercicio para intentar comprenderlo:

Cierre los ojos en este momento. Ábralos. Diga qué ve enfrente suyo: el computador, una pared, una mesa, una lámpara, un bombillo, etc. No importa lo que vea, simplemetne, dígase qué es lo que ve

Pero decir eso no tiene nada que ver con la multiplicidad que propone Earthside, es decir, saber simplemente que ahí hay un objeto que llamamos de una manera u otra, no es la experiencia de la multiplicidad, pese a que así es como vivimos. Eso no es lo que le interea a Earthside. Tener un concepto sobre lo que se está viendo es justo a lo que se oponen los de esta gran banda. 

Ahora haga lo siguiente: vuelva a cerrar los ojos. Ábralos. Pero no diga desde su razón lo que ve, no postule conceptos, no diga ideas que ha recibido de alguna parte. Simplemente, diga lo que siente al ver eso que está enfrente suyo, eso que llamamos con palabras X o Y. ¿Qué le hace sentir? ¿Qué le produce? ¿Qué puede decir que pasa en su cuerpo al estar percibiendo esto que tiene enfrente? Deje su cuerpo se conecte con este presente y con lo que tiene en frente. Esa es la multiplicidad de Earthside. Algo que no tiene predefinición ni medida, sino lo que simplemente es intenso, lo que se siente, pero no se puede esquematizar. Eso es ser plural. En eso consiste afimar la diferencia que constituye nuestro mundo. Siempre que se busca el concepto se cae en la jerarquización, es decir, en la ruina de la multiplicidad. 

Sin moldes, sin esquemas, sin estructuras, simplemente, con texturas que se ponen encima de los objetos, con sensaciones que circulan por los cuerpos, es de lo que está hecho Let The Truth Speak, el segundo ´álbum de la banda. Que la verdad hable, nos dicen. Es decir, la verdad no se descubre ni se construye; ella se muestra, ella habla (Speak). Pero solo aparece en lo múltiple; no en la identidad, ni en el uno, mucho menos en el yo. No es lo que el yo quiere lo que dice la verdad. A la verdad no le importa lo que cada quien quiera, lo que se le ocurra a un yo. La verdad se muestra, surge y se impone, y de acuerdo a Earthside, la música es la que permite que hable, que hable y hable, que sea parlante, que diga en exceso. Por eso, su música es excesiva, llena de sonidos minimalistas, de pequeñeces en cada segundo, de detalles enormes que crean el contorno del mundo en el que estamos. No importa que puedan llegar a cansar para decir lo que la verdad quiere mostrar. 

En cada canción hay un vocalista invitado. Vienen de distintos géneros, de distintas partes del mundo y tienen distintas ideologías. Lo que le interesa a Earthside es que la música diga la verdad total, por eso no quieren intervenir en el mundo, simplemente, dejar que sea cada cosa, cada elemento del mundo el que hable. La verdad será el entrecruzamiento de las diferencias culturales, de las múltiples historias, de los diversos modos de ser, por eso lo total no es la opción, sino lo fragmentario que expresa cada letra hecha por Keturah, cada pasaje en el que AJ Channer se encomienda a Dios, o cuando Daniel Tompkins nos dice que la soledad es el mal de su comunidad.

"But what If We're Wrong" es una canción instrumental que abre el disco y que consiste en un testimonio de la verdad: la naturaleza habla, dice, y el músico traduce según sus posibilidades. "We Who Lament" es una crítica al victimismo que nos define en la actualidad. Esa idea inventada tras el 9-11 de que solo pueden existir víctimas o victimarios y que se ha convertido en el Talón de Aquiles de toda una cultura: o somos víctimas o somos victimarios, es decir, o somos impotentes para enfrentarnos a la vida, o somos culpables de la infelicidad y sufrimietno de un otro. El nuevo milenio no nos ha dejado más que esa alternativa. "Tyranny" con el gran vocalista Pritam Adikhary es la radiografía de la subjetividad del presente: solo importa lo que yo pienso, solo puedo ofrecerle tiranía a todos los demás porque debo cuidarme de ser la víctima de alguno. Nuevas formas del individualismo, y que alguien de la India señala como la hipocresía en la que vivimos: decimos que queremos cambiar el mundo, pero al precio de alejar a los demás de nosotros.

Hay que mencionar que el álbum es progresivo y que incluye diversos ritmos del metal y el rock. En el cuatro track "Pattern of Rebirth", por ejemplo, el nu metal es renovado, a través del llenado de un contenido maduro con respecto a los sonidos que hizo en algún momento famoso a Linkin Park. "The Leser Evil" que es guiada por unas trompetas y un saxofon es una canción impresionante. Llena de matices pop, shoegaze al estilo de Deftones, letras críticas y una voz de los ritmos más propios del oeste estadounidense. La introspección siempre acompaña la progresión del álbum y en Lesser Evil es lo que está presente justo antes de los cambios de velocidad que provoca el saxofon y la trompeta. Monstruos acá.

Hay canciones que toman días explorar, en aislar los detalles e intentar comprender el sentido que pretende ofrecer Earthside. La canción que lleva el título del álbum no logro entenderla todavía, pero se trata de una polifonía que busca crear la desesperación que a Daniel Tompkins le interesa reflejar como lo propio de la sociedad en la que él está. "Daniel's Aria" es un pop misterioso que lo quiere llevar a uno a un mantra en relación con la culpa y las formas en que podemos cagarla en la vida.

Al final está la extraordinaria canción "All We Knew and Ever Loved". Es instrumental. Creo que es perfecta. La batería es impresionante. Está llena de texturas, capas, estratos, sedimentos y reactivaciones, a través de los cuales uno tiene que moverse cada vez que la escucha. Debe ser una de las canciones instrumentales más perfeccionistas que haya escuchado. Es una oda al compromiso, el estudio, la formación, la elegancia, el detalle. Ahí se refleja lo que le ha interesado a Earthside: si uno quiere saber la verdad tiene que esforzarse mucho, tiene que trabajar y formarse para saber de qué se trata. 

Yo dudaba entre si este album de Earthside era el mejor de este año o era el de Dodheimsgard. Pero como ahora me repele todo lo pretencioso y universalista, todo lo que no quiera afirmar la ignorancia y el abismo de alguna manera, entonces, decidí de esta manera. Let The Truth Speak es hermoso sin duda, es un trabajo majestuoso, pero hay que ir tras lo erudito para apreciarlo completamente. A veces eso no es lo más interesante. Aunque "All We Knew and Ever Lover", "What If We're Wrong" y "Tyranny" son de otro calibre, son apoteosis de la humanidad en decadencia que tienen la capacidad de dejarlo a uno paralizado.


4. Lankum - False Lankum

Perder a alguien. Tener un duelo. Sentir la ausencia. Ser abandonado justo cuando menos se lo esperaba el cuerpo. Esta experiencia de los seres humanos -y de muchos animales no humanos- se encuentra en la base de la cultura occidental. Eso es lo que afirman Lankum en este hermoso álbum folk-drone, que simplemente tuve que amar desde la primera vez que lo escuché. Pero ellos saben que la pérdida está en el fondo de nuestra cultura, pero figurada como violencia y que la violencia siempre surge de la soledad. Solo el que no tiene ningún vínculo profundo con el otro es el que se atreve a la violencia. Lankum es de Irlanda y tienen más o menos la edad para saber que IRA no surgió de la nada en su país, sino de la soledad que implica la desigualdad y la exclusión capitalista.

Las mejores letras del año están acá. Apuntan a hacer sentir la superficialidad con la que llevamos el día a día en el que el otro que sufre no tiene ningún lugar ni representación. Por otra parte, en el mundo de los sonidos todo se trata de paisajes y de climas. Ellos lo llevan a uno gratis hacia los lugares que quieren: de una casa abandonada en una estepa irlandesa, a una zona rural con campesinos, después a la ciudad capital en la que todo es rápido y sin sentido; nos llevan también al mundo de los sueños y de las fantasías que no responden a la lógica o a las configuraciones predefinidas de la sensibilidad.

Esa música propia de Irlanda termina por dejar de tener ese sentido sedentario, rural, desértico, de cowboys y cazarrecompensas, y adquiere un aire melancólico en el que vemos el paso de la vida como una escena tras escena en la que las personas que han estado con nosotros ya no están. Esas guitarras, esos coros nos traen de nuevo a la mente a quienes se fueron para siempre. Los paisajes en los que nos movemos por ese mundo rural, nos llenan la mente de las imágenes de todos aquellos que se han ido.

Pero, en realidad, no estamos solos ni caeremos en la violencia por tantas pérdidas, pues, como quiere hacer ver Lankum, nunca se pierde a nadie cuando se le ha dado todo. Teniendo en cuenta que ese "todo" incluye el momento de la no presencia, este momento mismo, este presente en el que ya no están, ahora mismo cuando los recordamos. Darlo todo nunca se conjuga en pasado.


5.Tenhi - Valkama


Este es un album introspectivo, filosófico, etéreo, de paisajes situados en otros mundos y con una capacidad de cartografiar nuevas emociones para quien tiene el tiempo y la apertura de escuchar lo que han hecho estos finlandeses después de más de diez años de receso. Es folk, sin duda, pero un folk que guarda la forma del metal en el fondo, por eso la emocionalidad y lo vertiginoso aparecen como los hilos conductores de todo el disco.

Tenhi le canta a la naturaleza, a sus dones y a nuestra incapacidad de conectar con el material del que estamos hechos. Es un álbum para escuchar en medio de un contexto de paz, pero también mientras se va en el transporte público o se camina por una calle bullosa. Es la realización del deseo que tenemos tantos de nosotros de irnos a vivir a otro mundo en el que existan otras lógicas y otras configuraciones de la sensibilidad. Es el álbum ideal para salir de este mundo y aterrizar en ese mundo sin materia y de solo formas en el que vive Tenhi. 

Es un disco difícil para el que no está acostumbrado al sosiego del folk. Pero puedo recomendar que se deje llevar por la voz que es deslumbrante e imponente, que se permita dejarse llevar por esas estepas invernales y solitarias por las que Tenhi transita sin fin ni principio. D´éjese llevar hasta ese punto en el que puede ubicarse en un "entre", en la indefinición y la paradoja. El sonido de la inmanencia es el de Tenhi, es decir, el de una vida que no se juzga ni se evalúa desde los ideales, sino que solo se percibe como parte de un todo. Valkama es la realización de la ontología spinozista de un absoluto en el que nos encontramos todos, indiferenciados, sin personalidad, siendo únicamente modos de un mismo todo, que nunca cambia y es el mismo a pesar de las apariencias. Decir "yo" se convierte en un abuso después de escuhar Valkama.


6. The Ocean - Holocene


Obviamente me tenía que gustar este álbum porque es un álbum inspirado en la filosofía occidental. The Ocean es una banda con un recorrido y con un sonido propio, que se mueve entre el postmetal, el progresivo y el djent. Los veo como los herederos directos de Isis en su combinación de temas filosóficos con el post-rock y las explosiones metaleras.

The Ocean es la conciencia del presente y le cantan a las consecuencias de la modernidad vistas desde el primer mundo, desde Alemania. Tienen una serie de álbumes conceptuales que van pasando por las eras de la tierra. En Holocene que es la penúltima era, llegan hasta el siglo XX, y se centran en los avances de la ciencia, pero vistos desde las consecuencias que tienen para la sociabilidad. Parabiosis, uno de los singles, es claro en hacer ver la temporalidad lineal que define al Holoceno y que ha sido el motor de lo que llamamos progreso. The Ocean nos dicen del progreso que no es tanto una fuerza de mejora de la vida y las condiciones, sino una interpretación -entre otras- de la existencia humana, que tiene el problema de ser poco creativa, pues, ir hacia adelante es solo una metáfora para decir que nos da miedo la muerte. Sin embargo, puede resultar mucho más vital abrazar el fracaso, el retraso, el estancamiento, ir hacia atrás (otra metáfora), por la sencilla razón de que no sabemos lo que somos como humanos. Seamos sinceros: nadie puede asegurar que siempre tenemos que mejorar, acumular y ser felices sin al mismo tiempo pensar en lo contrario. 

En las letras se cita a Nietzsche, Hegel, Platón. Es el álbum para el filósofo y para el neófito en esa área. Pero no por introducir la filosofía explícitamente en las letras, es que se hace interesante este álbum, sino porque es una manera de apreciar desde el arte lo que nos ocurre en la actualidad como especie. En particular, The Ocean, sabe que estamos en una nueva fabulación que tiene el nombre de inteligencia artificial. En estas canciones uno puede encontrar un intento por recrear el mapa psicológico de esa fabulación: sus orígenes, fundamentos, posibilidades. Pero creo que The Ocean, ahora que están viajando por todo el mundo, y que recientemente se enteraron de muchas cosas cuando estuvieron en Bogotá en noviembre, van a dejar en su última obra, sobre nuestra actual era, algo referente a la desigualdad y la injusticia que es lo único que caracteriza a nuestro tiempo. Somos tan bárbaros que la mayoría de personas son pobres y tan incivilizados que algunos gastan sus vidas en conseguir cosas. La filosofía hecha postmetal es una buena manera de adentrarse en el retroceso y estancamiento que es lo humano en el Holoceno. 


7. Enslaved - Heimdal


Una de mis bandas favoritas de toda la vida y un álbum impecable. Electricidad, energía, vitalidad, intensidad es la manera en que cada canción llega al que la escucha. Lo reto a que escuche Congelia sin impresionarse. Es el mejor black metal de los años 2000 hacia acá. Es progresivo, siempre innovador, siempre traspasando los límites; siendo iconoclastas, irrespetando el deber ser de los reaccionarios que también escuchan metal. Eso es Enslaved. Es una sorpresa en cada álbum, en cada canción no se sabe qué va a venir, pero siempre es algo que sorprende. Han revolucionado el género y lo han sacado del anquilosamiento que en algún momento era su presente, debido a quienes creían que únicamente los sonidos de Mayhem o Darkthrone de los noventas eran los auténticos. Ser black también supone por esa razón ser reaccionario. Pero la cura para ellos es Enslaved. 

Cada vez se enfocan más y más en los problemas del mundo, en los problemas políticos y existenciales. Para ellos una nueva mitología es la solución. La ciencia carece de dioses, la filosofía de personajes como Sócrates, el capitalismo es la solemnidad de lo que únicamente es la dinámica de un niño que es competitivo, es decir, narcisista. ¿Por qué tomarse en serio lo que nos ha alejado tanto a uno de los otros?

Gran álbum para el que se interese en apreciar lo que vendrá en el mundo y en la vida.


8. Deposed Kings - One Man's Grief


Nunca puede faltar el momento post-rock en el año. Con One Man's Grief pasé horas calificando evaluaciones de mis clases y lo disfruté mucho en ese contexto. Es un post-rock húngaro de diversos giros y que nunca se hace monótono (que es la gran crítica de este género). Hay veces se introducen sonidos medievales que se mezclan con el rock, hay otros momentos progresivos que están muy bien elaborados, y otros momentos de electrónica. Las voces entran solo en algunas ocasiones, pero lo hacen para perfeccionar las emociones que se buscan transmitir. Es un disco disfrutable de principio a fin. Hace que el tiempo pase volando y permite hacer más amenas ciertas actividades que resultan muy aburridas (como calificar evaluaciones). Tras varias escuchas las canciones van quedando en el subconsciente como en una especie de espacio de confort y seguridad.

Lo calificaría como rock progresivo contemporáneo. Dentro de ese género, es el mejor álbum de este año.

PS: La mejor ´portada del año.

9. Aviations - Luminaria


Mmm… Este álbum tiene lo suyo. No sé si después de escucharlo varias veces me llegue a gustar mucho más. Artificial Language es una de mis bandas favoritas, y Avations en este álbum, toman la fórmula y la extienden para hacer canciones más prog. y con movimientos inesperados. Las canciones son largas, a diferencia de Artificial Language, y se enfoca en señalar las contradicciones de la vida de las clases acomodadas de las sociedades desarrolladas.

Es un álbum bonito, disfrutable. Es lindo, como cuando le toman los cachetes a un niño y le dicen: " usted es muy bello, carajo". Es de ese tipo de belleza. Tiene sus contundencias por momentos; momentos en los que quieren ser metaleros, pero la verdad no les creo mucho esa violencia. Lo de ellos es la progresión, las guitarras virtuosas y el canto perfeccionista. Lo hacen muy bien en ese terreno. Creo que escuchándolo en el carro, con el paso de los días me va a gustar mucho más. Diría que es un posthardcore progresivo. Está hecho para los que no aguantan los sonidos más extremos y que se interesan por lo más digerible.


10. Ison - Stars and Embers

Belleza. Este doom, que se mezcla con la electrónica y el post-rock es un arte que pocos son capaces de hacer. Este álbum es profundo y necesita atención para poder sacarle toda la miel que posee. El cantante de Dark Tranquility canta en el single, y hacen ahí una de las mejores canciones del año (la segunda). Es para los amantes del post-rock contemporáneo. Es una manera de entender la evolución que han tenido los sonidos más alternativos del progresivo, que se van acercando al space y se interesan cada vez menos por ser empíricos. Es un sonido que se quiere salir de la música e introducirse en la vida cotidiana para llevar a cabo el ideal romántica: el arte no se distingue de la vida y la vida no se distingue del arte. 

Ison siempre se ha encargado de crear paisajes y acá no es la excepción. Crean un paisaje lleno de poesía en las estrellas y las constelaciones. Es un álbum para viajar por el espacio cuantas veces se quiera y no volver nunca más a la tierra, es decir, a la prosa de la vida cotidiana y el trabajo. Es una manera de poner entre paréntesis las configuraciones jerárquicas de la vida del trabajo y entrar en el mundo de lo incondicionado. 


11. Einar Solberg - 16

¿Qué puede decir uno sobre Einar? Es el mejor vocalista de la actualidad, el frontman de una gran banda que ha heredado el aire de ser prisionero de la enfermedad mental. Que un frontman tenga alguna enfermedad mental es un guion clásico del metal y el rock: Pink Floyd y Syd Barret, Korn y Johnatan Davis, Chester Benington y Linkin Park, son momentos en la historia del metal-rock en el que la enfermedad mental ha estado presente. Ese rasgo característico de la música puede ser una línea interpretativa de lo que ha ocurrido con nuestras sociedades. Por eso Einar, ahora en 2023, ofrece una pista alternativa para comprender un poco más sobre los padecimientos p´síquicos. Si Barret en su vida y obra se centró en la drogadicción, Davis en el abuso familiar y Chester en el sin sentido que produce la fama, Einar, ofrece un enfoque en los modos en que enfrentamos la depresión, en las maneras en que luchamos contra la enfermedad mental. Este es un álbum de autoayuda, pero de autoayuda colectiva, es decir, de política, de emancipación. La felicidad es egoísta, pero la emancipación ocurre con el otro, el desconocido. No importa ser feliz, sino sentirse libre, es lo que propone Einar. 

Este álbum en solitario es sobre eso, precisamente. Es sobre su depresión y sobre la manera en que la ha enfrentado a través de los años. Se titula 16 porque, como lo dicen las letras de la primera canción, fue a esa edad que entendió que su vida no sería color rosa, sino la lucha constante contra ese deseo imponente de querer inhibirse y reducirse a la nada, a la muerte y el suicidio. Pero también tiene tracks como "Beautiful Life" en el que la afirmación de la vida aparece como el único modo posible de resistencia frente a la depresión.

"Metacognitive" es hermosa y habla acerca de cómo la depresión atrofia la capacidad de vernos desde afuera y nos hace creer una realidad que solo existe en nuestra propia mente. "Over The Top" es ese tipo de canción en el que el cantante exitoso siente que su fama es justamente la razón de su desazón por la vida.

Hace un año y medio más o menos recuerdo que Einar pedía ayuda para su novia que se encontraba en medio de la guerra de Ucrania-Rusia. Él fue y la rescató junto con toda su familia, pues, estaban incomunicadas y no podían movilizarse desde Ucrania. Hizo un viaje en auto desde Noruega hasta Ucrania, cruzó las fronteras y llegó finalmente a Minsk.  A los pocos días le pidió matrimonio y subió las fotos a las redes a las que yo les puse un like en Facebook, pues, la imagen era no menos que conmovedora. Días después siguió con su vida en Leprous, haciendo giras por todo el mundo, creando nuevas canciones y terminando 16. 

Yo veo algo ahí que se relaciona con la depresión y el álbum. Encuentro una manera nueva de entender la psicoterapia y las formas de enfrentar esas dificultades mentales. En el álbum él invita a varios amigos a que lo acompañen a cantar o a hacer la música de algunos temas. Les da la voz en ocasiones, a pesar de ser él el centro del álbum, y como se sabe, el dueño de una voz que es el placer de miles de personas en el mundo. Renuncia al protagonismo, que es justamente, la crítica que le han hecho a Leprous, que al parecer ha hecho que Einar se robe todo el show en los dos últimos ´álbumes. Sin embargo, en 16 él quiere salir de la escena principal. Cuando buscó a su novia en Ucrania, simplemente, dejó de ser Einar, el cantante de Leprous, y se convirtió en alguien que amaba a otra persona y al que no le importaba nada más. Ella se hizo su centro en ese momento. 

Pienso que enfrentar la depresión tiene que ver con eso que hizo Einar en el álbum y en su vida, tiene que ver con permitir que el otro juegue un papel central en nuestra vida, con dejar entrar la diferencia en la vida, apreciarla, hacerla propia, y en especial, tiene que ver con no apegarse a esta identidad que dice que hay que actuar de determinada manera en cada momento. "Yo soy otro" como decía Rimbaud, es la enseñanza de Einar con 16 y con su vida. Es lo que él le quiere decir al que tiene depresión: deja a un lado ese maldito "yo" y conviértete en un "nosotros". Salir de la depresión implica olvidarse cada vez más y más de lo que uno es, convertirse en otro, no tomarse tan en serio la idea de que uno es el centro del universo, tiene que ver con darse al otro, entregarse en cuerpo y alma a lo que ocurre afuera. Cada canción de 16 está para decir: salga, afuera es que está la vida, no en su cabeza. Quizás la depresión tenga que ver con un modo de pensar la vida en el que uno se cree el protagonista de todo. No somos tan importantes realmente, nos recuerda Einar. Eso se comprueba cada vez que le damos una voz al otro y cada vez que permitimos que esa voz entre en nosotros. 


12. Life in 24 Frames - Redivider


Por último, este hermoso álbum que me ha acompañado en algunos momentos difíciles del último tiempo. Es pura sensibilidad y emocionalidad. Voces que recuerdan a Radiohead y ritmos que van creando un otro posible en el que se suspende la acción estratégica y la necesidad de vencer al otro. Está lleno de ideología psicológica y por eso el hecho de ser evitativo es el concepto del álbum. Evitar para no sufrir, que parece ser la lógica de nosotros los pobres humanos que vemos en el sufrimiento el peor de los males posibles, es el rasgo característico de las clases medias del presente. Es el disco de baladas del 2023, de introspección, canciones para escuchar con otra persona a la distancia y para crear así la posibilidad de una conexión inmaterial, de una comunión en la ausencia. Recomiendo escuchar Evitative (B) que es de las mejores canciones del año. 



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